La piel es el envoltorio protector que recubre todo el cuerpo.
Tiene distinto
grosor en diferentes partes del cuerpo, por ejemplo, es más gruesa en la palma
de la mano que en el dorso.
No todos tenemos el mismo color de piel.
Puede ser más o menos oscura,
un poco amarillenta, rosada o muy clara.
En verano los rayos del Sol son muy fuertes. Si no nos protegemos, es
peligroso.
Con el sol nos bronceamos. A veces, se nos forman manchas rojas.
La piel del vientre de mamá se estira a medida que crece el bebé.
Y
vuelve a su aspecto inicial después del nacimiento.
Al envejecer, la piel se
arruga.
Cuando hace calor o al agitarnos mucho, transpiramos.
El sudor sale por
unos agujeritos, los poros, que están por todo el cuerpo.

Tenemos pelos en casi todo el cuerpo, pero no en los labios, ni en las palmas
de las manos ni en las plantas de los pies.
Los adultos tienen más pelo que los
niños, y los hombres, más que las mujeres.
Si hace mucho frío y, a veces, cuando tenemos miedo, temblamos y se
paran los pelos de la piel. A eso le decimos “tener la piel de gallina”.
Fuente: COLAZO, Pablo Daniel. Colección Quiero Saber: Mi cuerpo. Buenos
Aires: Arte Gráfico Editorial Argentino, 2012.
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